DR. SHENKA: LA APOTEOSIS DE UNA NOCHE ÚNICA PLAGADA DE HITS ðŸ”¥

Texto cortesía de Sergio Islas Pacheco

Fotos cortesía de Daniel Galindo / Wild Side Press  

UN ORGASMO DE ÉXITOS EN LOS QUE LA DIVERSIDAD SONORA FUE LA PROTAGONISTA

         Lo de Dr Shenka esta noche en el Teatro Metropólitan no tiene nombre. O a lo mejor sí: la apoteosis en todo su esplendor; su momento culminante y triunfal de toda una vida sobre el escenario en el que ha asimilado ritmos e influencias que luego él mismo se ha encargado de dominar con diversos proyectos y colaboraciones que solo lo han enriquecido como todo un profesional y que ha decidido repasar en una especie de autohomenaje, todo aquello que lo ha construido como ése ser imponente que se puede parar en cualquier escenario y empequeñecerlo con su gran carisma y sobre todo su calidad vocal que no ha mermado al paso de los años. Este fue un emotivo concierto especial que el cantante se ha cansado de repetir que no volverá a suceder, lo que es una verdadera lástima, luego de lo que las más de tres mil personas muy afortunadas pudieron percibir a lo largo de las más de dos horas que duró el show. Un orgasmo sónico que los que se lo perdieron, sin duda lo pedirán, organizado por Alto Nivel y Summertime, se hizo historia esta noche.

         De principio a fin, el concierto fue un repaso de su propia historia, que el cantante de Panteón Rococó se encargó de ir desmenuzando y relatando canción tras canción, así, el público pudo conocer de historias y anécdotas que han marcado a este hombre sencillo por donde se le vea, en una génesis que lo ha llevado desde abajo hasta convertirse ya en una leyenda no solo del ska, sino también del rock mexicano. Tras la charla/confesión hecha por Luis Ibarra en este concierto, despojado a veces de su alterego, queda clara una cosa, ni a él ni a su grupo le ha sido fácil llegar a lo más alto: solo la constancia y la dedicación, los riesgos múltiples y el trabajo duro les ha permitido el acceso al olimpo de glorias musicales en que se encuentran y que les ha permitido incluso llenar tres veces el Foro Sol ellos solos. Una verdadera lección de vida que varios artistas deberían terminar de entender, por su propia supervivencia en un mundo dominado por hits de streaming que dan vida efímera en la mayoría de los casos.

         Desde la primera canción “Bajo la Mina”, original de los colombianos La Severa Matacera, con un mensaje muy claro hacia los gobiernos asesinos del continente, Shenka hace de su magnetismo que atrapa y hace que ya no se le pueda quitar la vista de encima y corre firme con ésa ideología que lo ha caracterizado en ésa sensibilidad social que se agradece. Algo que se reafirma con “Sueño americano” de la banda salvadoreña Adhesivo, que daba pie a su primer invitado de muchos de la noche. Apenas terminando y a toda velocidad se sube Chipotle de las Víctimas del Doctor Cerebro con “Amor enfermo”, un tema que había ya salido en 2019 y que en su momento fue muy bien recibido por la crítica. Ni qué decir del colapso sonoro generado por la participación de Aknez, vocalista de la legendaria banda de hard core mexicano Massacre 68 con el tema “Modo de odio”, que los alemanes Wisecräcker lanzaron en su momento con Shenka durante su gira en 2014 por México, con un ritmo ska-punk-polka que de pronto recordaba al sonido de bandas como la austriaca Russkaja. Las personalidades de Aknez y Shenka que saben llenar habitualmente escenarios con sus respectivas bandas despuntaron en una química excelsa.  

         Genitallica que hicieron el viaje desde Monterrey para estar en esta fiesta de amigos y compañeros musicales se montaron un gran “Tengo un amor”, que originalmente incluía las colaboraciones de Shenka e Inspector y que musicalmente en los coros daba atisbos a los riffs de la mejor época de Social Distortion con tintes skapunk. Pero lo que siguió con “Gato rebelde” de los Rebel Cats que fueron los siguientes en ser llamados al escenario, rondó con mucho la perfección absoluta, gracias al talento de Vince Monster y Vincent Van Rock en un rockabilly con tintes de swing que hizo mover a todos los asistentes que para entonces estaban eufóricos viajando de un trallazo tras otro. Cortesía de los colombianos La Toma suena a continuación “Se creen muy artistas”, una crítica durísima sobre lo que está pasando actualmente en el panorama musical y en la industria que en su momento grabaron junto a Panteón Rococó. “Tu mi corazón”, parte de la serie “Dexter” de los venezolanos Sonoclip suena con maestría en la voz de Shenka al estilo cumbia, mientras Timo Pacheco que fuera integrante de Salón Victoria y Los Victorios se enlaza con “Vámonos al mar”, en un estilo reggae para cerrar esta primera parte del show con “Vendedora de caricias” de los Panteón Rococó, en una versión muy especial con Pablo Ahmad con su bandoneón que logró imprimirle un estilo único. Rematarían esta primera parte del show las canciones “Horas a mi sueño” y “Nada” de su otra banda Insurpipol, con la presencia sobre el escenario de Ro Velázquez de Liquits, Ismael Salcedo de Los Daniels que hicieron un papel emotivo y sobresaliente.

         En esta parte del concierto, a la mayoría le quedaba claro que era como si el set list estuviera hecho para ir mostrando cada una de las etapas de Shenka que lo han terminado por definir en su gran pasión por asimilar y colaborar con su talento en diversos géneros musicales y artistas de toda clase y era justamente este momento, el que preparaba a todos para una gloriosa segunda parte, que arrancaba con “La cumbia gabacha”, un éxito de Alberto Pedraza en estilo cumbia sonidera que ha calado hondo en el gusto popular. Lo mismo que escucharle con la Sonora Dinamita de Lucho Argaín y Elsa López cantando “Cumbia del olvido” del disco “Tres veces tres” de Panteón Rococó grabado en Argentina en 2004, seguida de “Cariñito” que en su momento Panteón Rococó grabaría con Lila Downs y finalmente con “Hechicería”, un tema que la Sonora Dinamita preserva como uno de sus grandes éxitos de todos los tiempos. “Libre y solterito” de Leo Dan que fue cantada a todo pulmón, sonaba como la muestra de que los éxitos no estaban dispuestos a detenerse.

         Como venía haciendo desde el principio, Shenka se prodigaba en detalles de su origen, sobre todo explicando que la decoración del escenario (dos cuartos de azotea con tendederos y tinacos incluídos) era una recreación fiel de aquella época en que con más corazón que recursos comenzaron a labrar una historia que ya se sabe al día de hoy como resultó. Para ser ecuánime y recalcando que esto es un evento especial que no volverá a repetirse, que es producto de un gusto que el cantante estaba regalándose por una sola vez, invitó a sus compañeros de Panteón Rococó para hacer “Si una vez”, su homenaje a Selena y “La Carencia”, ése número uno que todo mundo conoce y que volteó patas arriba el Teatro Metropólitan, en un frenesí desquiciado de baile y fiesta, poseídos por un ritmo que calaba la piel y que siempre emociona.

         Los tapatíos Fanko cerraban la parte “formal” del show con “Carnaval”, tema que en su momento también grabarían con Panteón Rococó. Tras el esperado encore, Dr. Shenka regresaría con Antonio Lira de Liranroll para hacer una estupenda versión de “El perdedor”, misma que se hiciera famosa justamente en su etapa de Blues Boys y que se ha conservado al paso del tiempo como un himno generacional del rock mexicano. Sin perder tiempo, “Skapate”, otro himno perteneciente al boom del ska mexicano con Los de Abajo sonó incólume y con la misma energía que entonces reventaba los eventos masivos en los que terminó erigiéndose somo otro himno del ska mexicano que trascendió fronteras. Por último, “No me pares” directo de la colaboración que Shenka hizo con Los Pericos de Argentina por su 30 aniversario remataba una función llena de éxitos, nostalgia y canciones que dejaron el sabor a más, pese a que el show había sido brutal y completo, con toda la gente feliz de lo que pudo presenciar por primera y única vez.

         Tras esa exhibición de talento y diversidad sonora, Dr Shenka al margen de Panteón Rococó, deja en claro que su alterego va más allá de una marca o denominación musical, que ya no es solo un artista completísimo, pues está convertido en un ser dispuesto a reinventarse y seguir creciendo musicalmente al margen de etiquetas y sonidos, él mismo inmerso en un movimiento social e ideológico que representa a una gran cantidad de personas que piensan igual que él, que se identifican y por eso lo arropan como un héroe, independientemente de lo que haga sobre el escenario, o sobre las cientos de colaboraciones en las que él mismo ha trabajado y disfrutado como niño en dulcería. Tal vez por eso se echó en falta algún tema de “Ofrenda”, que hace homenaje al drama de los desaparecidos en México y que goza de una trágica actualidad por lo que está pasando en México.

Pero bueno, parece que esto no sucederá otra vez, pese a los buenos resultados de agotar entradas para este show que se mantuvo como una serie de agradables sorpresas hasta el último minuto, en que canción tras canción, dejaba claro porqué Shenka tiene ese status de estrella que no le gusta presumir, pero que es evidente, por mucho que su humildad le obligue a renegar de ése éxito. ¿Será la última vez que lo veamos en este formato? Ojalá que no. Pero el tiempo tendrá la última palabra. 

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