Vans Warped Tour México: dos días para volver a ser adolescentes
Durante años fue uno de esos festivales que parecían destinados a existir únicamente en los videos de internet, las revistas de música y los recuerdos de una generación que creció entre playeras de bandas, Vans, pulseras y discos de pop punk. Pero el pasado 12 y 13 de septiembre, el sueño finalmente se hizo realidad: el Vans Warped Tour México aterrizó por primera vez en el Autódromo Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México, reuniendo a más de 90 bandas y, sobre todo, a miles de fans que llevaban cerca de dos décadas esperando este momento.
El primer día llegó cargado de nombres que forman parte del soundtrack de toda una generación. Papa Roach, Rise Against, Taking Back Sunday, The All-American Rejects, Yellowcard, Story of the Year, Finch, Bowling for Soup, Goldfinger, Dropkick Murphys y The Devil Wears Prada, entre muchos otros, hicieron vibrar los distintos escenarios del festival. También hubo espacio para el talento latinoamericano y mexicano con Allison, Don Tetto, Insite, Cardiel, BLNKO, Say Ocean y Here Comes The Kraken, demostrando que la escena alternativa sigue teniendo mucho que decir.

El domingo la nostalgia subió todavía más de volumen con Simple Plan, Jimmy Eat World, All Time Low, New Found Glory, Pennywise, Underoath, Thrice, Alkaline Trio, Motion City Soundtrack, The Maine, The Starting Line, MXPX, The Story So Far y Black Veil Brides, además de División Minúscula, entre las propuestas mexicanas. Y mientras las bandas se turnaban los escenarios, el Autódromo se convirtió en una especie de máquina del tiempo: gente que alguna vez descubrió estas canciones en MySpace, MP3 o viejos videos de YouTube ahora las cantaba a todo pulmón, acompañada muchas veces por amigos con quienes compartió aquella época… y con algunos años más encima.

Más que un festival, el Warped Tour México terminó siendo un reencuentro con una parte de la adolescencia que muchos creían perdida. Hubo saltos, mosh pits, guitarras, sudor, nostalgia y ese extraño sentimiento de escuchar una canción que no sonaba desde hace 15 o 20 años y recordar exactamente quién eras cuando la descubriste. Porque quizá ese fue el verdadero espíritu de estas dos jornadas: demostrar que crecer no significa dejar atrás aquello que nos hacía felices. El Vans Warped Tour finalmente llegó a México y, por un fin de semana, toda una generación volvió a sentirse adolescente… aunque el lunes seguramente las rodillas contaron otra historia.
